La altitud de un satélite dicta la fuerza gravitatoria a la que está expuesto, el tiempo que tarda en completar una vuelta a la Tierra (periodo orbital) y la latencia de comunicación. La distancia de propagación genera un retraso inevitable porque ninguna señal puede superar la velocidad de la luz en el vacío (c ≈ 299,792 km/s).
v=μ/rT=2πr3/μ
μ = GM⊕ = 398 600.44 km³/s² · r = R⊕ + h (radio orbital)
De la ecuación vis-viva se deriva que a mayor altitud la velocidad orbital requerida disminuye: un satélite LEO a 550 km viaja a ~7.6 km/s y completa una órbita en ~95 minutos, mientras que un satélite GEO a 35,786 km viaja a ~3.07 km/s con un periodo de exactamente un día sideral (23 h 56 min), lo que lo hace aparecer fijo en el cielo.
ÓRBITA BAJA (LEO) — 300 – 2,000 km
RTT inferior a 20 ms. Es la región de las mega-constelaciones de banda ancha (Starlink, Amazon Leo, OneWeb). Requiere miles de satélites para cobertura continua.
ÓRBITA MEDIA (MEO) — 2,000 – 35,000 km
Rango óptimo para navegación global: GPS y Galileo operan a ~20,200 y ~23,222 km con RTT de ~135–155 ms. O3b mPOWER ofrece banda ancha desde 8,062 km.
GEOESTACIONARIA (GEO) — ~35,786 km
Periodo igual a la rotación terrestre: el satélite permanece fijo sobre el ecuador. Latencia alta (~500–600 ms RTT extremo a extremo) pero cobertura de 1/3 del planeta con un solo satélite.
Dato de ingeniería 2026: La luz viaja ~31% más rápido en el vacío que en fibra óptica (índice de refracción ~1.47). Por eso una ruta Londres–Singapur vía malla láser LEO puede superar en latencia a los cables submarinos: el "espacio como backbone" ya es un argumento comercial real de las constelaciones NGSO.